MÉNDIGO MENDIGO o MENDIGO MÉNDIGO, anyway...

Pensaba escribir un profundo análisis hermenéutico sobre el perfil que la revista Forbes redactó de la reciente personalidad mexicana que acaba de ingresar al selecto mundo del jetset, aquel "transportista" (!) luchón que ahora tiene más morlacos que el propio dueño de Televisa. Pero no, decidí no enfocarme en esas pequeñeces ni andar de catastrofista, por lo que en esta ocasión externaré una opinión que surgió al leer la reciente entrada del Blog de la Señorita Morfina, "Sobre la caridad".

En ella, la chica de pelo rojo y piel más blanca que una aspirina y que fuma ¿morfina? por una boquilla (qué melodioso), cuenta una experiencia reciente donde la indiferencia y la caridad humana se muestran a la vez, con todas sus implicaciones y contradicciones. Los visitantes que le dejan comentarios (los goles del partido) dicen que el mundo apesta o medio apesta pues hay mucha gente insensible ante los dolores ajenos. Yo dejé también mi semillita, la cual ahora escribo en su versión mejorada y reforzada con vitamina C.

Eso de la caridad es una virtud muy relativa. ¿Qué tanto ayudas o dañas a quien se la das? ¿En qué medida creces como sociedad si siempre ésta vive de ella? ¿En qué situación se entendería ayudar a alguien y en cuáles no? Nietzsche diría que es más mísero quien da la limosna a quien la recibe. Hay muchas opiniones... Yo creo que "la caridad", como la simple y llana acción buena del día para que Diosito sonría al ver lo que hago, es más cursi que una novela de Corín Tellado.

He tenido mis experiencias con la caridad. Ha tocado a la puerta de mi corazón. La gran mayoría han sido malos recuerdos... Estas son las historias:
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LA BEBÉ DE AVENIDA JUÁREZ. Salgo del trabajo por la noche. Voy con un amigo caminando por Avenida Juárez. Es invierno y el frío cala hasta los huesos (¡lugar común a mil!). Una chavita se nos cruza delante del Hemiciclo al Benemérito. Lleva un bebé arropado. Pide dinero pues no tiene cómo irse, creo es el argumento. Ahí tienen al Robert y al Pechocho, fulminados ante tal escena de las desdichas de la urbe, soltándole dinero... Al otro día, mismo lugar, misma noche, misma chica, supongo mismo bebé, mismo choro.
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EL SEÑOR QUE CALLABA AL VAGÓN. Metro Línea 3. 2006. Un señor de aspecto cansado, de figura triste, irrumpe en el vagón, el cual cruza de lado a lado para, llorosamente, implorar silencio y así poder dar su mensaje de dolor. El Blogger Pechocho (en ese entonces no existía como tal sino con mi nombre de pila o mi apodo de los bajos mundos chilangos) se ve impactado por la escena desgarradora. "Pobre cuate", es lo menos que piensa: su hija sufre de no sé qué enfermedad y está en un momento crucial pues deben de operarla a la voz de ya; dice que el Gobierno del DF lo apoya con la mitad del dinero pero le urge conseguir el resto; "por el amor de Dios, piensen en mi desgracia, ayúdenme, por favoooooooooooooooor". El nudo en la garganta del Pechocho hace que su mano se meta en la cartera y saque dinero.

Año 2007, mediados. Misma línea. Mismo señor. Misma situación... Creo que ahora no era hija sino hijo pero en la misma circunstancia al límite. ¿Mi reacción? Indiferencia, quizá.

Año 2008, hace unos meses. Línea B. Mismo señor. De nueva cuenta, avanza por el vagón con su histriónica actuación a la Pepe el Toro, suplicando a los viajeros silencio. Voy con un par de amigos a los que advierto sobre el personajazo. Llega delante de nosotros y con su mirada de borrego a medio morir nos pide silencio de manera directa... No nos callamos y ante el resto de los ocupantes, testigos espontáneos de una escena peliculesca, alzo la voz y adelanto a todos las escenas del drama... hasta le pregunto al primer actor si ahora será hija o hijo la criatura desdichada y si el gobierno capitalino no le ha dado un aumentito en la ayuda de la operación... Ufffff, corte a un señor enchiladísimo, enojado, la tristeza convertida en súbita furia que le hace escupir amenazas de que me cargará la chingada. Se baja en la próxima estación casi casi con la misma expresión del honorable señor que ilustra esta entrada.
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ANEXOS. Los ciegos que no son ciegos; los fakires niños de la calle que a wevo hay que darles dinero porque "han sufrido mucho" y si no se enojan; los que te piden "un varito" pa' la chela en la calle, y todas aquellas caridades que suplen los deberes y obligaciones de un gobierno, entre otras.

Por eso, en esto de la caridad, hay de mendigos a méndigos...

13 pechoch@s: (+add yours?)

Priscila dijo...

Cuanta razón tienes!!

Los cieguitos y los drogadictos traen mejores ropas y zapatos que uno, que no chinnnnnnflen!

Yo si acepto que le doy moneditas a un sr. flaquiiiiiiiiiiito que a cambio de unas monedas te limpia el parabrisas; yo no dejo que lo limpie, solo le doy las monedas. Si me llega al corazoncito ver a un ancianito flaquito sin poder caminar y a juzgar por la apariencia, que no ha comido algo que le llene la panzita.

Pero a toda la bola de mariguanos que están jovenes y sin ninguna discapacidad, ni los volteo a ver!

Saludos!

Distradida dijo...

JAJAJAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJAJA habia un wy en mi casa con una super hernia que neta sentias feo, pero pinche cabrón vivia en una casa super chingona con carro y la familia desde ese entonces obvio deje de darle caridad, al unico que le daba era a un chico que se llama (o llamaba) polo le deciamos Polito, siempre andaba en una avalancha desmadrada o una patineta y vivia en una cd perdida de esas tantas cartolandias que hay en esta cd. cuando estabamos en el kinder jajajajaja siempre nos vendia dulces a la hora del recreo aaah,chale me entro la nostalgia ....

Rut Salazar dijo...

no mames! hay que darle dinero a los que piden para la chela jajajaja!

Señorita Morfina dijo...

Es un honor para mi que me menciones en tu blog, me gustó eso de "...la chica de pelo rojo y piel más blanca que una aspirina y que fuma ¿morfina? por una boquilla (qué melodioso)..."

Bueno, dos cosas:

1.- Yo no soy de dar caridad a cualquiera, por alguna extraña razon siempre logro darme cuenta cuando alguien esta realmente necesitado y cuando lo hace por puro lucro. Ese señor de verdad se ve que lo hace por necesidad, aparte de que el niño es adorable y dudo que use la enfermedad de su hijo para haraganear. Quien lo hace no tiene perdón de Dios.

2.- A esos jovenzuelos que piden para "unas galletas" (si ajá) no les doy ni los buenos días. Una bien que se chinga en su trabajo como para andarle manteniendo el vicio al que no trabaja. Pedir dinero por no trabajar, esta out.

Que tengas un agradable fin de semana, pechocho...

marichuy dijo...

Blogger pechocho

Uf, un caso de la vida real:
Primer acto. Hay un hombre con una "pierna amputada" de la rodilla para abajo, con muletas y portando una de esas maletitas cuadraditas tipo alcancía, pidiendo limosna afuera de Wall Mart Plaza Universidad. Uno pasa y lo ve, y se siente culpable de sus desgracias, así que le hecha una moneda de 10 o un billete de 20 o lo que sea.

Segundo acto. De repente deja de verlo y como seis meses después, lo encuentra en el Wall Mart de Perisur. Ya no trae pierna amputada ni muletas, ahora porta lentes a lo José Feliciano, pero sigue con su maletita; la gente le sigue dando.

Tercer acto, el hombre ya no está ciego, ni falto de una pierna, ni nada; ahora maneja un Malibu color acero.

Saludos

Alnilam ريداي dijo...

muy interesante...
de pronto me hiciste pensar en que aveces, ellos terminan con mucho mas sueldo que uno al final de la quincena...
como bien dices, ay de mendigos a mendigos pues de pronto uno se encuentra con los que de verdad no mienten (que en esta ciudad, en realidad son pocos) pero la mayoria son maestros en el arte de la estafa...
también me hiciste recordar una ocasión en la que un "Ciego" del metro intentó menosearme poniendo de pretexto el no saber donde se hallaba la puerta... me temo que para ellos el fingir tiene unas molestas ventajas...

saludos

lili dijo...

"Señoras y señores, no soy alcohólico ni drogadicto.... soy un simple estudiante que requiere de su ayuda para concluir sus estudios universitarios.." ¬¬

Yo no doy limosnas, hiciste que recordara mi anecdota personal con un anciano que no tenia dinero para regresar a su casa.... me agarro de buen humor, le solte no sé cuánto dinero.... y al día siguiente me estaba esperando en el mismo lugar (rumbo a mi prepa) para pedirme otra vez ..... ps este...

SALUDOS.... Pechocho!! XD!!

alma dijo...

a diario nos podemos enfrentar con este rollo de la caridad, algo muy delicado que por lo tanto, debe aplicarse correctamente.
el dar dinero no es caridad, es mas bien la idea erronea de ayudar de manera mediatica a las personas para no perder mas tiempo...
si miramos a alguien con muletas, a una anciana, a un niño a alguien enfermo, pensamos que es con dinero con lo que se solucionara.
la pregunta es... porque en lugar de dinero no pedimos la receta y la compramos en la farmacia... porque implica desviarnos de nuestro camino?? si esta enfermo, porque no lo llevamos al medico directito y constatamos que este bien...
porque si esta solo, no lo canalizams a una institucion... para eso estan las instituciones, quienes tambien se escudan en la caridad mal aplicada de las personas para justificar su ineficiencia...
la verdadera caridad deberia ser el es ir mas alla que el dar monedas, aplicar a fondo el amor al projimo y preocuparme no solo por su pierna, sino por su entorno..
quieren ayudar??? que tanto beneficio logro con la limosna que doy??? que gano con eso???... dare limosna o dare soluciones???, eh ahi el detalle.
hay quienes han decidido irse a fondo, y dicen que es una joda pero gratificante.... quien se anima???

solo recuerden, que el mendigo no se hizo méndigo nada mas por que sí.... es como la corrupcion, hay corruptos porque hay quien se deja corromper.... hay quien pide porque hay quien es da... ten tu dinerito y que te vaya bien... psssss no hay que ser

Myriam dijo...

Es curioso esto de la caridad. Por un lado, efectivamente hay veces que sirve, pero siempre queda la duda de qué tanto se hace por ego o para aliviar la conciencia. Porque, claro, es más fácil dejar caer una moneda por aquí y por allá, que comprometerse de verdad a cambiar las cosas.

Prefiero entregarle a alguien una caña de pescar que un pez.

Saludos!

Dana dijo...

¡Hola Pechocho! Solamente te quería avisar que ya no estoy escribiendo en Chic Banana, mi nuevo blog es http://www.decolove.tk ¿Quieres cambiar links?
¡Gracias!
Xoxo,
Dana

Lilya Nuratis dijo...

lejos de faltarle el respeto! me quito el sombrero con este post!!...

Y me voy pensando las caridades que suplen los deberes y obligaciones de un gobierno son en verdad "cariedades" sociales... que pena...

Besos muy calidos!
Lilya

Flor de Loto dijo...

Hola, pechocho, pues no hace falta agregar más a tu post, creo que lo has dicho todo bien clarito, tienes toda la razón.

Excelente redacción. Saludos de martes por la noche!

Blogger Pechocho dijo...

Priscila (¿y las balas de plata?), es que en ocasiones esos que llegan a tu corazoncito no son más que unos buenos histriones en su lastimero papelazo...
Distraída, tu postal me recordó al ciego de Los Olvidados...
Rut, no hay que darles, en ocasiones ni se mochan con un traguito...
Señorita Morfina, un honor para mí que te haya gustado tu morfina descripción...
Marichuy, un Malibú color acero. Muy surreal pero no dudo que verídico...
Alnilam, tu mendigo además de méndigo salió mañosito. Espero le hayas dado un buen madrazo...
Lili, abundan esos ojaldras wenos para nada... ps estos!
Mucha razón, Alma. Tampoco la idea es desentenderse u olvidar la idea de solidaridad en una comunidad, pero la gran mayoría de las veces quien pide una ayuda, lo que quiere es el dinero y la solución fácil...
Myriam, haría yo lo mismo, pero muchos ya quieren el pez hasta cocinadito y en platito y en la boca...
Saludos, Dana, os visitaré. Cambiemos links, xoxo...
Doña Lilya Nuratis, mademoiselle de mademoiselles!!!! Un honor que esa visionaria de la palabra hecha imagen visite este humilde blog...
Flor de Loto, gracias. Y un agradecimiento también a mis maestros de redacción...

Y eso de que los méndigos mendigos vivan como sultanes, al menos yo no lo he visto, pero no quito el punto sobre las íes: muchos son unos auténticos vividores.